« Ayudar a nuestros contemporaneos a encontrar a Crsito »

Laurent LandeteRetomamos algunos pasajes de la entrevista publicada en La Carta anual de la Comunidad de Emmanuel, dirigida particularmente a los miembros de la Comunidad. En la prolongación del Sínodo, el moderador nos invita a escuchar las necesidades fundamentales de los hombres y a ser imaginativos para poder responder a estas necesidades. Nos comparte también lo que le ha llamado más la atención en 2014 y sus esperanzas para 2015…

¿Qué es lo que más te ha impactado en 2014?

Las canonizaciones de Juan-Pablo II y de Juan XXIII y la beatificación de Pablo VI  Estos tres papas, son testigos de la ternura del Padre para toda la humanidad. Por sus valientes enseñanzas y su propia historia, han fortalecido la Iglesia recordando que la evangelización procede del Amor. Estas dos canonizaciones y esta beatificación  nos renuevan en el amor de Cristo que es Camino, Verdad y Vida. Nos enraízan también en nuestra llamada a vivir de la misericordia, para trasmitirla alrededor nuestro. “Para que nosotros, podamos consolar a los que pasan cualquier tribulación con el mismo consuelo que recibimos de Dios” (2 Co 1,4)

“¡Estamos en el tiempo de la misericordia!” no cesa de decir el papa Francisco, que desde el inicio de su pontificado toma medidas concretas y nos da una visión muy clara: “Lo que más necesita la Iglesia hoy, es la capacidad de sanar las heridas, es recalentar el corazón de los fieles, es la cercanía y el contacto”. Me parece que debemos pedir al Señor una nueva efusión de caridad para responder a esta llamada.

El  sínodo para la familia es un acontecimiento mayor para la Iglesia, ¿Cómo lo vive la Comunidad?  

En la confianza al Espíritu Santo que es quien conduce la Iglesia. Y confiamos en las orientaciones pastorales que nos dará el sucesor de Pedro. Recuerdo que la vocación de la Comunidad del Emmanuel viene marcada por una especial fidelidad a la Iglesia (cf Estatutos). Fuimos honrados por la llamada del Santo Padre a participar directamente a este sínodo, invitando a Olivier y Xristilla Roussy (coordinadores de Amor &Verdad a nivel internacional). Doy fe de ello, la Comunidad en todo el mundo apoya al papa en este largo proceso de consulta, con gran fervor. Del 22 al 27 de septiembre de 2015, tendrán lugar las jornadas mundiales de la familia en Filadelfia, seguirá otra asamblea general en octubre. Oremos por estos acontecimientos

¿Qué podemos esperar de este año sinodal?

Sin presuponer el contenido del documento final que el papa publicará dentro de un año, ya nos damos cuenta de los  retos pastorales planteados por este encuentro de  obispos y laicos viniendo de todo el mundo

En un contexto donde la familia está amenazada por todas partes, la espera es fuerte a doble título: se trata en primer lugar de animar a las familias que adhieren valiente y gozosamente a la fe de la Iglesia. En segundo lugar, debemos llegar a todos aquellos que no conocen la “Buena Nueva”, aquellos que aquellos que dudan, que caen. No podemos dejar de lado a la mayoría de nuestros contemporáneos, Es decir de las personas que nos rodean, nuestros amigos y los miembros de nuestras propias familias… Lo sabemos, en los países occidentales, el número de solteros, divorciados, empieza a sobrepasar el número de  parejas casadas. No podemos ignorar esto. Nuestra inventiva pastoral debe ser interpelada por estas cuestiones fundamentales: ¿Cómo ayudar a caminar a los hombres y mujeres de buena voluntad? ¿Cómo ayudar a las personas a encontrar a Cristo, y todavía más: cómo encontrarlo con ellas y por ellas? No están por un lado, aquellos que tendrían el derecho a nuestra atención pastoral y por otro lado, el resto el cual no sabríamos que hacer. Es urgente tomar el mismo camino que la gente, sin condescendencia, si no, nunca los encontraremos. No olvidemos jamás que un evangelizador es un pecador que también necesita la misericordia.

Toda iniciativa misionera es una iniciativa necesariamente humilde. ¡Alegrémonos que como pecadores que somos, estemos asociados por Cristo al anuncio de la Buena Nueva!
En esta actitud de corazón, ¿Cómo llegar a las personas, ahí donde realmente  se encuentran? ¡Repito “ahí donde se encuentran”, y no “ahí dónde nos gustaría que estuviesen”! Evangelizar, es acoger la realidad  ¿Hasta dónde somos capaces de llegar, para ir al encuentro de aquellas personas que nadie presta atención? Esta nueva evangelización es forzosamente muy inconfortable. El Evangelio nos dice que Jesús “comía con los pecadores” (Lucas15, 20) ¿Qué significa esto para nosotros hoy? ¿Cómo –sin perdernos a nosotros mismos- cruzar las fronteras, con el fin de compartir con Jesús, el rechazo y la incomprensión de algunos de nuestros hermanos? ¿Compartiremos la condición del Señor que fue tratado de “glotón” o “borracho”, simplemente porque estaba cerca de los pobres y de los débiles?

Rome

Velada de oración por el sínodo sobre la familia, Roma 4 de octubre de 2014

¿Cómo vivirlo?

Debemos sobretodo dejarnos trabajar por la gracia, es más poderosa que nuestras acciones, nuestros miedos o nuestros sueños de una Iglesia a talla humana. Sólo Dios puede ensanchar nuestro campo de visión. En este camino no temamos en acercarnos a la Cruz, al pie de la cual se encuentra María. Ella “entró en la pasión de su hijo por su compasión” nos recordaba Benedicto XVI en Lourdes. Ejercer la compasión que nace de la adoración, es también tocar las llagas de este mundo – que son las de Cristo- La evangelización pasa necesariamente por la escucha de las necesidades fundamentales cargo de ellas. La historia de las “renovaciones sucesivas” de la Iglesia está marcada por profetas- de san Vicente de Paúl a madre Teresa, pasando por san Juan Bosco- ¡ellos vivieron esta exigencia en el fondo de sus entrañas! Oremos para que se levanten en medio de nosotros nuevos profetas. ¡Tendremos que dar cuentas de nuestra actitud pastoral!

El papa Francisco da una imagen fuerte que me habla mucho. Dice lo siguiente: “Veo la Iglesia como un hospital de campaña después de una batalla. ¡Es inútil pedirle a un herido grave si tiene colesterol o si su nivel de glucosa es demasiado alto! Debemos sanar las heridas. Luego podremos ocuparnos del resto.” ¡Eso ilustra muy bien lo que es  la ley de la pastoral de la gradualidad!

¿Cómo se encarna todo eso en nuestra llamada comunitaria?

Meditando sobre la parábola del hijo pródigo me emocionaron estas palabras: “Estaba aún distante cuando su padre lo divisó y se enterneció. Corriendo, se le echó al cuello y le besó” (Lucas 15,20).

Qué hermoso es ver al Padre “lleno de compasión” correr y “echarse al cuello” de su hijo mientras su hijo está “aún distante”. ¡Sí, aún distante! ¡Cómo conmueve imaginar a ese hombre que espera constantemente a su hijo, para percibirlo por fin en la distancia!
Que patético es descubrir la ira y el desprecio del “primogénito” que no comprende nada de lo que está ocurriendo… ¿Cómo no reconocernos en este hijo, nosotros que a veces nos cuesta alegrarnos ante aquéllos que llaman a nuestra puerta y que son tan diferentes, tanto en su estilo como en su modo de expresión cultural o social?

No temamos en proclamar que es posible vivir las enseñanzas de la Iglesia. ¡Pero hagámoslo como testigos alegres y creíbles! Nuestra vocación no es recordar sin cesar las reglas, es de entusiasmarnos por los progresos que otros son capaces de hacer.

“No transformemos los panes en piedras, para tirarlas más tarde sobre los enfermos”, dice el papa Francisco. ¡La misión del Emmanuel no es denunciar a los débiles, como lo harían los “nuevos fariseos”, es anunciar que la salvación es ofrecida a todos, como lo harían los “nuevos apóstoles” que reposaron su cabeza en el pecho amante de Cristo!

En este espíritu, pidamos al Padre misericordioso, la gracia de una auténtica vida fraterna, para que nos guarde de ser los “hijos primogénitos”, que rechazan, y juzgan demasiado rápido porque son demasiado mimados…

¡Espero que al final de este sínodo no tengamos miedo de proponer a las familias lo que vivimos en comunidad, sencillamente, abiertamente, gozosamente y también libremente!

¿Cuáles son los aspectos más destacados a nivel comunitario durante este año y que deseas compartirnos?

Couverture du 3ème CD enregistré par la Communauté de l’Emmanuel en Égypte

3° CD grabado por la Comunidad de Emanuel en Egipto

En primer lugar, mi viaje a Perú, en enero de 2014. Me emocionó descubrir la cantidad de jóvenes que se sienten atraídos por la Comunidad. ¡Qué alegría en la alabanza y qué seriedad en su voluntad de formarse!
En segundo lugar,  me impresionaron nuestros hermanos de Egipto, que desde entonces están presentes cada día en mi oración. A pesar de la situación difícil a la cual están enfrentados como cristianos, en medio de un mundo mayoritariamente musulmán, dan testimonio de una profunda alegría y de una intensa vida fraterna. Su testimonio es sostenido por sus cualidades excepcionales de canto con que inculturan magníficamente la gracia de alabanza del Emmanuel en lengua árabe.

Burundi. La Comunidad del Emmanuel en Ruanda, con sus 1000 miembros, impresiona por su madurez. Llevan un precioso tesoro de  misericordia y reconciliación, a pesar de las heridas profundas del genocidio. Son un testimonio fuerte en cuanto a la complementariedad de los estados de vida.

Luego pasé algunos días en Burundi. Uno de los países más pobres del mundo. ¡Pero qué esperanza! porque la Comunidad del Emmanuel, es la Comunidad que ha crecido más rápidamente en los últimos tiempos. Han pasado de unos diez miembros a casi 150 miembros en sólo 6 años. ¡El nacimiento y el crecimiento de la Comunidad sólo es la obra del Espíritu Santo!

  Viaje de Laurent Landete a Burundi, septiembre de 2014. “La Comunidad de Burundi es la que crecido más rápidamente. Ha pasado de 10 hermanos a 150 en seis años”

Viaje de Laurent Landete a Burundi, septiembre de 2014. “La Comunidad de Burundi es la que crecido más rápidamente. Ha pasado de 10 hermanos a 150 en seis años”

¿En qué el papa Francisco es fuete d inspiración para ti y para la Comunidad?

Lo que me conmueve ante todo, es el ministerio de Pedro, a través de la historia. Me seduce esta gracia que lleva el sucesor de Pedro: “Tu eres Pedro, y sobre esta piedra construiré mi Iglesia, y el imperio de la muerte no la vencerá” (Mt 16,18)

El papa es el signo dado al mundo de que el Espíritu Santo sigue construyendo y conduciendo la Iglesia. En todo tiempo, ella está construida sobre la roca.
El amor de la Iglesia, la fidelidad al Santo Padre, no es una cuestión de afinidad o de sensibilidad eclesial personal.

El riesgo sería expresar nuestro apego (¡o al revés!) de manera subjetiva, como lo haríamos por un “líder” en la sociedad. Este tipo de actitud puede revelar a veces una forma de inmadurez eclesial – o espiritual- que sería una peligrosa trampa del maligno. Si amamos profundamente al Papa, en primer lugar es porque nos es dado como pastor de la Iglesia universal: nuestra confianza reposa en esta certeza.

Dicho esto, como cada uno de sus predecesores, el papa Francisco tiene sus propios carismas dados a la Iglesia para el tiempo específico de su pontificado. Lo que me sorprende, es su manera sencilla de acercarse a la gente y de hablar al pueblo de Dios. Eso debe inspirarnos en nuestra manera de ejercer nuestra responsabilidad en medio de nuestros hermanos, acercándonos a ellos, siendo considerados con lo que viven. Hay que reducir las distancias y evangelizar con palabras sencillas, somos ante todo servidores de la alegría del Evangelio

Como cada uno de sus predecesores, el papa Francisco tiene sus propios carismas. El mensaje importante que se que se designa a través de este pontificado, es también la atención a las diversas formas de pobreza. Eso anima nuestra Comunidad en un dinamismo de evangelización que debe orientarse hacia los entornos más variados. Dejémonos interpelar por eso y no tengamos miedo. Me parece que este pontificado con su originalidad propia, fortalece nuestra vocación a hacer avanzar las cosas.

El año 2014 ha sido un año muy duro para los cristianos de muchos países. Particularmente en Irak o Siria…

Lo que hemos visto a través de los medios de comunicación es absolutamente aterrador.Este horror nos recuerda el misterio de mal que actúa en el mundo. Esto nos muestra que nuestras sociedades están enfermas, y que necesitan conocer y acoger al Salvador. Es una buena ocasión para recordar lo que dice el Catecismo de la Iglesia Católica: «El misterio de la iniquidad » sólo se esclarece a la luz del «Misterio de la piedad». La revelación del amor divino en Cristo ha manifestado a la vez la extensión del mal y la sobreabundancia de la gracia. Debemos, por tanto, examinar la cuestión del origen del mal fijando la mirada de nuestra fe en el que es su único Vencedor».

En este fin de año, continuemos orando por las víctimas de estas tragedias. Doy gracias también por el testimonio de un matrimonio de la Comunidad en Austria: Se sintieron tan cuestionados por la situación en Siria, que desearon acoger en su casa a una familia de exilados.

No olvidemos tampoco a los verdugos, como Teresita del Niño Jesús, que se ofrecía por Pranzini, ese hombre que cometió crímenes horribles. ¡Es el tiempo de la misericordia!
Por último, no descuidemos jamás en nuestra oración a nuestros hermanos y hermanas que viven en países donde la situación social es tan inestable, que su vida está en peligro. Con ellos y por ellos, no nos desanimemos: la constancia produce la esperanza. “Y la esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestro corazón por el don del Espíritu Santo que nos ha sido dado.” (Rm 5,4-5)

¿Para 2015, cuáles son tus esperanzas?

Cuanto más avanzo en mi misión, me doy cuenta que la intuición fundadora y profética de la Comunidad del Emmanuel, es la complementariedad de los estados de vida. Es lo que nos diferencia de otras comunidades, es nuestra especificidad. Es totalmente nuevo en la Iglesia, por eso debemos ajustarnos constantemente. Es una aventura y debemos aceptar también sus combates. Somos como pioneros…

Esta comunión espiritual y misionera es llamada a profundizarse y a enraizarse en el tejido eclesial para que pueda dar su propio fruto. La Iglesia espera de nosotros esta forma misionera de vivir, os lo aseguro. Quiero dar testimonio de ello. No descuidemos eso nunca. Deseo que juntos deseemos esta comunión, por amor a la Iglesia ¡Sí, por amor a la Iglesia! Para servirla mejor, humildemente, para evangelizar mejor, busquemos esta fraternidad.

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