Evangelizar, si, pero ¿cómo?

Evangelisation © Communauté de l'Emmanuel
Diferentes formas de evangelizar

Evangelizar, es amar, ir al encuentro del otro que no conoce a Dios para amarlo. La evangelización no es una técnica, es una actitud del corazón. Puede tomar formas diferentes, por eso es difícil hacer una lista exhaustiva.
Podemos distinguir la evangelización directa: un anuncio explícito y a menudo rápido de Jesús o personas que no conocemos y que sin duda nunca volveremos a ver

Esta evangelización puede hacerse personalmente.

La evangelización en la calle: es práctico tener una iglesia cerca, donde los misioneros pueden rezar e invitar a un tiempo de oración.

Una forma: reunidos alrededor de un icono, el grupo canta y reza. Una persona del grupo puede leer un pasaje de la Biblia y comentarlo. Mientras tanto, otros hermanos en pareja van a hablar a aquellos que manifiestan interés, evitando la argumentación. No se trata de agredir a las personas, se trata de proponerles un testimonio.

Otra posibilidad es sencillamente que algunos misioneros partan en pareja al encuentro de las personas. Para facilitar el contacto, podemos dar un folleto para iniciar la conversación…o invitar a las personas a un tiempo de oración.

Acoger en el interior de las iglesias: Muchos turistas visitan nuestras iglesias. Podemos aprovechar la ocasión para dar testimonio de nuestra fe o proponerles una oración. Podemos acompañarles para dejar una intención delante del Santísimo y orar por ellos.

Los encuentros por barrios: otra forma de evangelizar es invitar a los vecinos que lo deseen a compartir un tiempo de intercambios gratuitos sobre la fe, las cuestiones de la vida.

Las misiones parroquiales: estas misiones tienen por objetivo de renovar el dinamismo de la vida parroquial, pero sobretodo permitir a los parroquianos de reflexionar sobre la importancia de la nueva evangelización a la cual el Papa Juan-Pablo II invito a toda la Iglesia. Podemos proponerles durante una semana encuentros entre los habitantes del barrio yendo casa por casa, reuniones de evangelización a domicilio, eucaristías, tiempos de adoración, veladas, animaciones en las escuelas, en los geriátricos, en los cafés, bendición de las casas, veladas a temáticas…

Puerta a puerta: durante una misión parroquial, se advierte a las personas, a través de un folleto en el buzón, de la visita de miembros de la parroquia. Luego por parejas, se visita cada casa de la parroquia para informar a las personas, invitarlas, responder a sus preguntas, dar testimonio y hablar de Dios si las personas lo desean.
Dando nuestro testimonio: tenemos un ejemplo en san Pablo (Hechos 26,1-29): antes del encuentro con Jesús la vida de Pablo era… ¿Cómo encontró a Jesús? Después del encuentro con Jesús…

Dar testimonio a través de nuestra vida y en palabras: la gente de hoy busca lo verdadero. Separar el testimonio de vida del testimonio en palabras es un error. Si damos testimonio solo con nuestras buenas acciones, los que no creen se impresionaran por la calidad de nuestra vida, nuestros grandes valores, pero olvidaremos lo más importante: la salvación.

Hay mucho más: conversaciones entre amigos, seminarios Alfa, catequesis para niños, para adultos, cartas, libros, la liturgia…

Al lado de eso, hay la evangelización indirecta, por la cual las personas son invitadas a reflexionar, y cuestionarse, estas cuestiones pueden llevarles a encontrar a Dios, a Cristo, a su Iglesia.

También está el testimonio de vida, ahí donde vemos vivir a las personas que siguen a Cristo, irradiar del Amor que el Señor nos enseña. Uno de los aspectos más destacados de la evangelización implícita es la vida de los sacerdotes, religiosos, y consagrados. Eso se aplica todavía más a los “héroes de la fe” como Madre Teresa, el papa Juan Pablo II…Pero es el papel de todo cristiano en su trabajo, en familia, etc. Ser testigo por su vida, su testimonio y sus palabras día a día del Amor de Cristo para el mismo y para los demás

Empezar nunca es evidente….

Hablar de la evangelización es una cosa, evangelizar es otra. El miedo a evangelizar concierne a todos los cristianos pero ¿Cuáles son esos miedos?
No estamos seguros de lo que debemos compartir con los demás.
No, nos sentimos lo bastante cómodos o no tenemos la suficiente confianza en nuestra fe para hablar con los demás.
Queremos hacerlo, pero no sabemos cómo.

Tememos la reacción del otro, miedo de molestar, miedo a lo que pensaran de nosotros, miedo al rechazo, etc.
Todos estos miedos son reales y normales. Traducen la dificultad que tenemos de expresar públicamente lo que habitualmente sentimos en nuestro interior. Estos miedos revelan las heridas que nos paralizan. Ir al encuentro de un desconocido, es arriesgarse: a no ser acogido, incomprendido, finalmente…no ser amado por la persona que tememos delante y que es un desconocido.

Sin embargo si hay Alguien que me ama y me empuja a compartirlo al mundo es el Señor. Partiendo de este amor de Dios y ayudados por el Espíritu Santo en la evangelización, el temor da paso a la alegría y la emoción. Crea una profunda alegría, el corazón se abre y se llena de esperanza. La evangelización nos hace crecer en la fe y nos ayuda en nuestra conversión personal. Cuando evangelizo, soy el primero evangelizado. ¡El único remedio contra el miedo, es la audacia de saltar!

Pequeños « trucos » concretos…

Recordemos que evangelizando, respondemos a la demanda de Cristo hecha en el evangelio de San Marcos (16,15) « Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación».
Evangelizamos porque amamos a nuestros hermanos los hombres, y deseamos compartir con ellos la extraordinaria felicidad de conocer a Cristo, de descubrir la misericordia de Dios. El mundo necesita saber que está presente a nuestro lado en nuestra vida cotidiana y que no cesa de amarnos.
Lo importantees proponer esta felicidad. Santa Bernardita decía “No tengo el encargo de convencerlos, solo de decirlo”
Cuando hablamos con alguien, el objetivo no es dar un discurso, al contrario, si la persona está disponible, abierta a la conversación en un momento dado podremos proseguirla e ir tan lejos como sea posible. Si al contrario la persona no está dispuesta a escuchar, nada sirve seguir con la conversación, oremos simplemente por ella.

Podemos aprovechar la ocasión de lugares o circunstancias donde la gente solo pide que le hablemos de Dios o de la Iglesia como por ejemplo en las iglesias “turísticas”.

Cuando llego a un lugar, preguntarme ¿Qué es lo que necesita aquí la gente? Ejemplo: En invierno, en la calle, la gente sueña con un café caliente. Es una buena introducción; Es mucho más fácil empezar diciendo “somos de la parroquia y les proponemos una pausa café” Entonces empezar la conversación tomando un café.
Podemos aprovechar las fiestas religiosas como Todos los Santos o Navidad: podemos abordar a la gente explicando que pronto será Navidad, Pascua etc. Y por eso salimos a la calle. No olvidar de dar la dirección de nuestras actividades, parroquia, grupos de oración, etc.

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