¿Evangelizar?

Evangéliser © Communauté de l'Emmanuel 2013

La adoración, la compasión, la evangelización son los tres pilares de la Comunidad. La adoración conduce a los miembros del Emmanuel a darse cuenta que la miseria más grande, el sufrimiento más profundo, son el de no conocer a Dios o estar separado de él por el pecado. Les hace comulgar a la compasión de Dios que encontró su expresión ultima en la cruz: «Porque tanto amo Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. » (Jn 3, 16-17).

La verdadera compasión de Jesús es salvar a los hombres creados por el Padre. Ser discípulos de Cristo, es arder del deseo de contribuir con El a que todos los hombres se salven. Es así que la adoración y la compasión conducen en el Emmanuel a la evangelización.

Esta vocación de la Comunidad a la evangelización fue confirmada por el Decreto de aprobación de los Estatutos en diciembre de 1992: «La llamada del Santo Padre a la nueva evangelización confirma la vocación de la Comunidad de Emmanuel a participar al cumplimiento de la misión de la Iglesia en el mundo actual. »
Los miembros del Emmanuel comparten los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobretodo de los pobres y de cuantos sufren (cf. Gaudium et Spes n°1). Impulsados por el Espíritu Santo, quieren escucharlo humildemente y compartir la esperanza de la salvación

En la práctica

- La evangelización concierne en primer lugar a la persona que evangeliza: esta es la primera en dejarse evangelizar y transformar por el Señor.
– La evangelización se vive a través de acciones individuales dentro de los círculos de nuestros allegados: familia, amigos, trabajo, etc. Cada miembro de la Comunidad es misionero ahí donde vive, estimulado y apoyado por los otros.
–  La evangelización comporta también la participación a las obras apostólicas que nacen de la Comunidad como respuesta a nuevas situaciones en las realidades sociales, económicas, políticas y culturales (1): evangelización directa (calle, visitas a domicilio, etc…) evangelización de las familias, jubilados, jóvenes, etc.
–  Se expresa por el compromiso en las actividades de la Iglesia local o universal.
–  Se encarna en las misiones confiadas por la Iglesia a la Comunidad.

Al ejemplo de Teresa de Lisieux, patrona de las misiones, los miembros del Emmanuel viven también su llamada misionera por la ofrenda de pequeños sacrificios, las contrariedades de la vida diaria y de todo tipo de dificultades (pruebas, enfermedades…)

Para recordar

« El Emmanuel, es la evangelización con alegría» (Cardenal Joseph Ratzinger)

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