¿Qué es la alabanza

12 buenas razones para alabar:

1. La alabanza es la expresión de la alegría, la confianza y el amor de Dios, dilata el corazón y retorna las almas
2. La alabanza es una oración, por la cual nos asombramos de las cualidades de Dios y las cantamos. Es una de las más bellas expresiones de amor de la criatura hacia su creador
3. La alabanza es una consecuencia del primer mandamiento: «Amaras al Señor tu Dios, con todo tu corazón, toda tu alma y todas tus fuerzas » (Lc 10, 27). Conocer a Dios, es amarlo y amarlo es alabarlo. San Pablo nos dice también que es un mandamiento « Estad siempre alegres, orad constantemente, en todo dad gracias, porque eso es lo que Dios, en Cristo Jesús quiere de vosotros » (1 Th 5, 16).
4. Una alabanza ininterrumpida resuena entre el Padre, el Hijo y el Espíritu: eso será nuestra delicia en la eternidad. Nuestra alabanza de aquí en la tierra es la expresión de nuestra vocación. Como dice San Agustín: «Toda nuestra vida presente debe discurrir en la alabanza a Dios, porque en ella consistirá la alegría sempiterna de la vida futura; y nadie puede hacerse idóneo de la vida futura, si no se ejercita ahora en esta alabanza. »[1]
5. La alabanza es el reflejo del Espíritu de Dios. Es El, el que inspira los salmos, maravillosas alabanzas. También el Magníficat de María, que sostiene la exaltación de Jesús (Lc 10,21) y suscita la acción de gracia de los apóstoles el día de Pentecostés. Si la alabanza aparece con tanta fuerza en la Renovación carismática, es porque ella, es obra del Espíritu que quiere crear “un pueblo de alabanza” a la gloria del Padre.
6. La alabanza nos permite expresar mejor lo que contiene el corazón. Bajo la acción del Espíritu. Podemos también expresarla por gestos, levantando las manos
7. La alabanza permite una oración espontánea: Ese murmuro que se extiende por toda la asamblea, cada uno bendiciendo al Señor, a media voz, al inicio sorprende: «todos hablan a la vez», rápidamente nos emociona su amplitud, el poder, la unidad que sale de esa alabanza colectiva.
8. El primer fruto de la alabanza es hacer crecer la caridad fraterna. La alabanza, al mismo tiempo expresa nuestro amor a Dios y fortalece los vínculos fraternos. Establece la comunión en una misma admiración.
9. La alabanza es también el origen del ejercicio de muchos carismas porque suscita la presencia del Espíritu Santo. La alabanza atrae a Dios, porque es un testimonio de apertura de corazón, de amor, de disponibilidad.
10. La alabanza evangeliza. La mañana de Pentecostés, fue ella quien suscito el interés de la muchedumbre reunida alrededor del Cenáculo. (Hechos 2) Muchos son los grupos de oración que lo han experimentado: la alabanza emociona y atrae
11. La alabanza sana: « Yo le sanaré, le guiaré, y lo llenaré de consuelo a él y a los que con él lloraban, poniendo alabanza en los labios» (Is 57, 18).
12. La alabanza libera: En su prisión, a media noche, la acción de gracias de Pablo y Silas (Hch 16,25-28) los libera y libera a aquellos que los escuchaban: las cadenas de todos los prisioneros cayeron. La alabanza permite a Dios sanar y liberar a aquellos que se contentan solo con escuchar.

Dominique de Chantérac, n°191 Il est Vivant !

[1] Comentario del Salmo 148.

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