Dar a Jesús al mundo "Id, pues, a todas las gentes y haced
discípulos bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del
Espíritu Santo" Esta palabra de Cristo a los
apóstoles, es la misión apostólica (el final del evangelio de San
Mateo), es la vocación de la Iglesia. Desde los apóstoles hasta el
siglo XXI la Iglesia ha experimentado la fuerza de la evangelización.
La evangelización, es la llamada y el primer carisma del Emmanuel.
El Emmanuel y la evangelización
Pierre
Goursat, el fundador, desde su conversión a los 19 años, recibió un
fuego interior por la evangelización. Este fuego nació del contacto
diario e íntimo con Jesús en la adoración.
Antes
de poner en marcha el Emmanuel, él fue evangelizando en encuentros
personales, mediante la difusión de libros y revistas, publicó una
revista de crítica de películas de cine y organizó discusiones
públicas.
Con la Efusión
del Espíritu, los miembros del Emmanuel abrieron los nuevos métodos de
la evangelización directa: evangelización de calle, grupos de oración
en las universidades, grandes reuniones (en la Mutualité en Paris),
revistas, radio…
Sostenido en
la adoración, y en la extensión de la compasión, esta experiencia era
la fundadora de un carisma de evangelización. Vino más tarde la
experiencia de las misiones parroquiales, de muchas tardes de
evangelización, y los congresos misioneros.
En su ambiente profesional o social, los miembros del Emmanuel evangelizan y dan testimonio en lo cotidiano.
Evangelizar es amar
Sea
cual sea la forma de evangelización, ésta debe ser vivida como un acto
humilde, respetuoso y lleno de amor.El anuncio de la Palabra y el
testimonio son motivados por el amor de Dios y la compasión por la
persona con la que nos encontramos. Esta compasión expresa a la persona
el amor de Dios y la Esperanza que da sentido a nuestra vida. La
evangelización es una actitud y un estilo de vida. Por eso los
estatutos de la Comunidad la presentan así: “La gracia profunda de la
Comunidad viene de la Adoración Eucarística de Dios realmente presente
en medio nuestro: “EMMANUEL”. De esta Adoración nace la compasión por
todos los hombres que mueren de hambre, material y espiritualmente. De
esta compasión nace la sed de evangelizar al mundo entero y
especialmente a los más pobres.” |