Una cita La oración es una cita previa con él, estar presentes con todo nuestro ser: corazón, espíritu y mente. Estamos ahí, dos o treinta minutos, con él y solo con él.
Son estos minutos de oración, los que poco a poco van a modelar mi corazón de hijo, que será siempre un corazón de hijo haga lo que haga. Vemos pues, porque no solo oramos para pedir tal o cual cosa (lo normal para un hijo), pero pasar de esta necesidad de Dios (¡ayúdame!) al deseo de Dios: te amo y quiero amarte más aún.
La oración nos ayuda a reconocer Dios, como nuestro Dios y a vivir en una gran intimidad con él. A no alejarnos nunca de él. Estar llenos de él. ¡Él que es Amor!, ¿como no ver que la oración esta estrechamente unida al amor?
Estoy aquí, Tu estas aquí Al principio de toda oración, necesitamos un instante para encontrar, encontrarnos con Dios. “yo estoy aquí, tu estas aquí”. Solo con decirse, estoy aquí, va a movilizarnos, a llevarnos a lo más profundo de nuestro corazón, el verdadero lugar del encuentro con Dios. Estar verdaderamente presente, es ser durante unos minutos, apertura a Dios, acogida de Dios. Podremos después, hablarlo todo con él: nosotros mismos, nuestra vida, aquellos que amamos y aquellos que nos cuesta amar. Pero solo será oración, si estamos presentes a su Presencia.
Extracto de la oración: Por que Orar, 1998, Ediciones del Emmanuel
|